Linda prima

2 Ago

Un sinvivir. Me ha estropeado las vacaciones no la lluvia -al fin y al cabo soy de Bilbao y nací con gabardina y katiuskas- sino los vaivenes de la prima de riesgo. No sé lo que es y no quiero frivolizar, pero desconfío de una magnitud que se mide en ‘puntos básicos’ y se compara con su equivalente de Alemania, que mira que es comparar. Lo de los ‘puntos básicos’… qué quieren que les diga. Probablemente es otra chorrada de la jerguilla de los economistas -y los periodistas económicos-, los mismos que llaman ‘diferencial’ a la diferencia, esto es al resultado de toda resta.
Pero es ya es conocida la afición de ciertas profesiones a utilizar sin ningún sentido adjetivos en lugar de sustantivos. Pongo por ejemplo: al personal sanitario le ha dado por llamar ‘analítica’ al análisis; a los abogados decir ‘testifical’ a la declaración de un testigo (o sea, un testimonio). En ambos casos se advina en elipsis el sustantivo ‘prueba’, pero ¡para qué recurrir a la elipsis si hay un nombre en cada caso que designa mejor el concepto. ¿Para qué? Para distinguirse, para hacer ver a los demás que ellos son los especialistas y, por tanto, no utilizan el lenguaje común.
Vano intento. En cuanto ellos dicen ‘analítica’ o ‘diferencial’, la gente corriente -encabezada por los periodistas- adopta la chorrada para no ser menos. Y así se expresa, sin complejos y sin saber muy bien lo que dice, para charlar amigablemente sobre el diferencial entre Chayo Mohedano y su difunta tía Rocío y de las analíticas a las que será sometida Sonia Monroy.
¿No será Monroy la prima de riesgo?
Las primas tienen en torno a sí un halo de cierta voluptuosidad, inocente las más de las veces porque remite a la infancia tardía o a la primera adolescencia. Es más melancólica que morbosa. Quiere la tradición, o el tópico, que la iniciación al sexo (o a algo parecido) tuviera en no pocos casos por cómplice a una prima. Nada tiene de extraño que la primera mirada concupiscente se dirija hacia alguien que es próximo y querido, de parecida edad (o mejor algo mayor), con quien se comparten juegos desde la infancia y a quien nos une un parentesco cercano pero no en el grado que convierte el deseo en depravación.
En fin.. ¿puede decirse todo eso de la prima de riesgo? Pues no. En todo caso la prima de riesgo es esa pariente golfa cuyos excesos acaban por causar hastío cuando no problemas. Nada que ver con el nebuloso mito de la adolescencia. Prima por prima, me quedo con la de Solera. Hagan la analítica, ¡verán qué diferencial!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: